Registro Público Mainor Khayyan

El Futuro

Tuvo premoniciones desde niño, pero hasta la adolescencia asumió su rol de clarividente. Hace 15 años fundó un proyecto de conservación en el Pacífico Central. La mayor suerte de Mainor Khayyan ha sido la de poder trazar su propio destino

POR MARÍA MONTERO 14 de Marzo, 2015

FOTOS DE GLORIANA JIMÉNEZ

Empezó a sucederle de pequeño. Tendría unos 6 años, tal vez menos. Cuando estaba a punto de dormirse o cuando se despertaba asustado por un mal sueño, abría los ojos y ahí estaba, flotando, en lo alto del cielorraso: una especie de niño muy blanco y con alas que lo miraba. Él experimentaba un terror tan puro que resulta indescriptible. Entonces empezaba a llorar y a gritar, presa del pánico y con el corazón desbocado, pero aún así el niño no se iba y él seguía viéndolo. A veces lo veía mientras dormía, pero eso no mejoraba las cosas porque el pavor que sentía era el mismo, y por eso sus sueños, que casi siempre eran la señal previa de eventos trágicos, terminaban convertidos en auténticas pesadillas. Este niño no necesariamente le hablaba, aunque a veces le decía cosas tal y como se dicen en los sueños, sin necesidad de abrir la boca.

Para Mainor, dormir era peor que estar despierto, porque dormido veía y vivía situaciones que más tarde se hacían realidad.

Además, debía soportar la presencia constante de esa criatura alada, extraordinaria y aterradora precisamente porque parecía tan viva como él. Sus gritos detonaban un caos que despertaba a toda la casa.

Según el canon universal, un niño que flota y es blanco y tiene alas no es otra cosa que un ángel, así que Mainor, después de brindarle a su familia su descripción detallada de la presencia que lo aterrorizaba por las noches, quedó convencido de que se trataba de uno. Sus parientes también llegaron a convencerse de lo mismo, no sin antes peregrinar de un lado a otro con su preocupación a cuestas, consultando en todas partes en busca de una explicación. Al principio no prestaron mucha atención a las premoniciones del pequeño Mainor, pero cuando los augurios empezaron a cumplirse y los terrores continuaron, tuvieron que hacerlo. Papá y mamá se tranquilizaron cuando supieron que por lo menos no era cosa del diablo. Por boca de un sacerdote se enteraron de que lo que le pasaba al tercer retoño de los cinco que tenían, nacido en su casa de Montezuma, Puntarenas, el 31 de julio de 1962 y bautizado como Mainor, era que había venido al mundo con el don de la revelación. Es decir, el niño era un iluminado que tenía la asombrosa capacidad de conocer el futuro. Tendrían que aceptarlo, porque era un don divino y era poco lo que podía hacerse.

Lo impresionante es que cuarenta y siete años después, Mainor aún puede verlo, al ángel, flameando a su alrededor. “Al concentrarme y cerrar los ojos mucho rato, o en la noche, puedo verlo nuevamente”, dice. 

–¿Y es el mismo ángel?
–Sí, es el mismo, sí.

–¿Y es un niño?
–Sí.

–¿Y se comunica?
–Sí, cuando manda mensajes telepáticos.

–Pero no es que habla.
–No, parecido. En sueños sí llega y me habla y me da cualquier noticia, y cuando estoy en trance, por lo menos una vez por semana o algo así.

Mainor creció junto al mar y muy cerca de la montaña, acostumbrado al paisaje de lugares como Montezuma, Esterillos y Palmares. Hizo la escuela en un pueblito cercano a la punta más extrema de la Península de Nicoya, San Isidro, rodeado por la calurosa fama de vecinos como Malpaís y Santa Teresa. “Por eso me gusta mucho el campo y los animales”, explica. Se graduó del Colegio Técnico Agropecuario de Cóbano y, después de superar una juventud multitudinaria (frente a su casa se hacían colas de hasta 600 personas, esperando ser “atendidas” por él), emprendió una ruta intermitente de viajes y aprendizajes esotéricos que lo llevaron a Estados Unidos, Ecuador, India y Colombia, entre otros países, donde aprendió a conocer y a controlar sus aptitudes, y se instruyó como astrólogo, parasicólogo, médium…
De todas partes llegaban a buscarlo. Frente a su casa se hacían filas interminables, porque “un niño que cura” no se ve muy seguido y prácticamente todos, de una u otra forma, necesitaríamos tener uno a mano de vez en cuando. “La gente me buscaba donde fuera, aunque yo no estuviera en la ciudad”, recuerda.

La suya era una familia sencilla, de campo, dedicada al negocio de ganado. Sus papás, casados durante 60 años, cumplieron cabalmente con el mandato católico de “hasta que la muerte los separe”, porque estuvieron juntos hasta hace año y medio, cuando falleció su papá. De no haber sido por el detalle de la clarividencia y las pesadillas, su infancia habría sido similar a la de muchos otros niños que, como él y sus hermanos, simplemente crecían en una familia tradicional, en contacto directo con la naturaleza, montando a caballo o jugando en el mar. “Con eso se nace, nada más que se desarrolla”, reconoce Mainor.

Algunas de sus cualidades innatas –lo comprendió ya de grande– posiblemente las había heredado por el lado Gatjens, que es el apellido de su mamá, de origen alemán. 

Su abuelo Gatjens era un viejito muy místico, que practicaba la meditación y se interesaba por conocer y practicar técnicas alternativas de curación. “Era un alemán muy alto, de pie muy grande. No estaba enfermo ni nada, pero 22 días antes de morirse pagó a hacer la ropa y los zapatos para que lo enterraran. Lo alistó todo porque sabía que sucedería”.

El apellido Khayyan lo adoptó hace muchos años de sus maestros espirituales de origen indio, a quienes conoció en Ecuador y lo adoptaron como parte de su familia y que, según su propio testimonio, fueron descendientes del gran poeta, astrónomo y matemático persa Omar Khayyam.

Pruebas de que sus sueños son proféticos las ha tenido por montones. Quizá la muerte de su abuela fue de las primeras revelaciones que tuvo, siendo aún muy pequeño. Una noche soñó que ella estaba en una parada de autobuses y de pronto se desplomaba hacia atrás. Mainor tuvo claro que se trataba de su muerte. “En la casa lo tomaron así, como que no le pusieron mucha atención, y como a los dos días ella murió en esa forma. Después vi que un tío se moría ahogado en un río, a caballo, y también ocurrió después”, relata.

La muerte de su papá es otro ejemplo muy personal de que la materia de sus sueños no es muy convencional. 

“Yo me dormí, y mi papá estaba bien, pero en el sueño veía que lo íbamos jalando en un carretillo café, y se veían muchas flores alrededor y todo. Él murió de un infarto como a los tres días. Cuando llegué a la casa, lo primero que vi fue el carretillo del mismo color. Era lo mismo, todo, igualito a como lo había soñado”.

Dos situaciones extraordinarias, ocurridas hace más de 25 años y relacionadas con sus dos hijos recién nacidos, son algunas de las circunstancias a las que Mainor también pudo anticiparse a través de sus visiones, así como algunos asuntos muy importantes relacionados con su propia salud. Y nunca ha dejado de tenerlas, ya sean de forma inducida o espontánea. “Por eso es que a Nostradamus le daba miedo soñar, porque veía lo que le iba a pasar… ¡A mí también! Puedo soñar de otra persona; de cualquier persona. En realidad, no son solo sueños, son experiencias que uno vive. Hay veces que usted sueña sin estar preparado... Cosas que pasan así, tan extrañas... Por eso es que a veces da miedo”.

–¿Cuando se tiene una premonición, no se puede evitar?
–Algunas cosas sí. Si le van a hacer algún daño a uno, un maleante o algo sí, sí se puede.

–¿Y cómo se evita?
–Porque uno se protege y esos días no está en el lugar indicado.

–O sea que sí hay forma de cambiar el “destino”.
–En algunas cosas, sí, pero en otras no hay forma de evitarlo… como en operaciones… o en la muerte… a menos de que lo vayan a matar intencionalmente, digamos.

“Por eso es que uno se preocupa: porque son cosas que ocurren. Donde ve uno cosas muy graves, uno se deprime”.

Hace una semana Mainor soñó con su papá y, contrario a lo que pueda parecer, soñar con el padre muerto no es necesariamente un trance hacia la buena fortuna. “Astrológicamente, casi siempre se refiere a una sorpresa desagradable”, señala. En este caso, Mainor relacionó ese sueño con un suceso ocurrido un día después en el lugar donde pasa el 80 por ciento de su tiempo: el santuario El Manantial, en Aranjuez de Puntarenas. Un enjambre de abejas africanas apareció de pronto y mató a una de sus aves más queridas: una lora africana gris de cola roja, que ya de por sí estaba condenada a cadena perpetua, como le pasa a las especies foráneas que, ya sea por tráfico o comercialización, llegan al país. La atacaron en el interior de la jaula y, cuando al fin lograron dispersar el enjambre, el pajarito ya había colapsado. Mainor cuenta que el hechizo entre él y la lora africana era mutuo, porque cuando la llamaba, ésta se acercaba y lo seguía. Para quien ha sido testigo de esos intercambios, no es difícil afirmar que la conexión de Mainor con todos los animales del refugio es simplemente prodigiosa. 

Anuncios suyos salen regularmente en medios escritos, porque Mainor tiene más de 35 años de ser Mainor Khayyan, es decir, una personalidad relativamente pública que, año tras año, es consultada por empresas y personas para lanzar augurios sobre la suerte del país, el mundo y los ciudadanos. Sus sueños, sean estos planeados para averiguar tal o cual cosa o sencillamente inesperados, se han convertido en uno de los pilares de su trayectoria como vidente. Tiene un modesto consultorio en Paseo Colón, donde atiende personalmente a cualquiera que solicite sus servicios. Lee el tarot y, sobre todo, a sus clientes. “A través de las cartas, uno ve lo que tiene la persona, qué le está ocurriendo y qué debería hacer para resolverlo”.

Mainor es atento y sencillo pero también eficiente e hiperactivo. Va al grano, sin rodeos, y también al gimnasio, casi a diario. Además es jovial, suave y absolutamente accesible. Basta con preguntarle algo para que él se lance sobre una o varias respuestas, por si acaso. Tiene 52 años y dos hijos, a los que menciona con frecuencia y afecto. Mainor, un ingeniero industrial y misionero, de 27 años, que hasta hace poco trabajaba en Nueva Guinea, y Xiomara, una administradora de banca y finanzas de 24, ya casada. Ambos son fruto de un matrimonio que duró 12 años. “Son muy cariñosos”, comenta Mainor.

Su hijo mayor hijo se casa en Chile este mes de marzo. “Creo que voy a ir”, revela con alegría, como si dudar ante el futuro fuera un lujo que él sí puede permitirse.

Su labor esotérica no incluye el contacto con los muertos, al menos no de forma premeditada, y mucho menos para satisfacer la curiosidad o el capricho de los deudos. “¿Para qué querría uno hablar con un muerto?”, se pregunta Mainor. “A los que murieron hay que dejarlos calmaditos, tranquilitos. Eso desgasta mucho, al igual que el espiritismo. Es como molestar el alma de la otra persona, creo yo, como dañársela. Yo pienso que es malo”.

“El don ahí está, y si uno no lo ejerce, se enferma. Esto es una misión de ayudar a la gente”, asegura.

Todavía le pasa a menudo. Va por la calle y personas que no reconoce lo detienen para saludarlo. Muchas veces le dicen cosas como “Gracias, porque usted curó a mi mamá o a mi papá o a mi abuela”. Asma, migrañas, heridas que no sanan: todo eso está en el rango de “atención” de Mainor. 

“Otra cosa curiosa es que cantidad de gente que ha venido a tratarse la epilepsia se ha curado. Muchos dicen que eso de la epilepsia es una maldición diabólica, y que lo que pasa es que se liberan”. 

–¿Vos creés que sea eso?

–Yo pienso que no. Yo lo que sé es que es una lesión que se hace en el cerebro, pero lo dicen, tal vez, porque no se la pudieron curar en otro lado.

–¿Crees en el diablo?

–Existen las energías malas, negativas, pero no exactamente el diablo. La gente a veces se bloquea y se pone muy negativa… pero exactamente el puro diablo, no.

–¿Crees que hay gente que tiene la capacidad de dañar a otra solamente con energía?

“Ah, sí. Y también hacen rituales. Sí hay magia negra, claro. Enferman a la gente, claro. Lo he vivido, también. Es muy complicado, pero hay mucha gente aquí en San José a la que usted le paga para eso”.

A lo largo de su carrera, por enseñanza pero también por experiencia, Mainor ha desarrollado una especie de código de ética que le permite saber hasta dónde llegar. Está en juego lo que hace, pero también lo que es.

Mainor vive a medio camino entre su consultorio, en Paseo Colón, y uno de los proyectos más importantes de su vida, fundado hace 15 años junto a su socio, Rodolfo Orozco, en Aranjuez de Puntarenas: un terreno de 15 hectáreas debidamente reforestadas para la protección y reproducción de lapas rojas y verdes. Bautizado Santuario de Lapas El Manantial, el lugar adquirió recientemente la categoría de zoológico y, aunque ahora las visitas están a la orden del día, desde hace años empezaron a recibir y encargarse del cuidado de animales mucho menos emplumados, igualmente vulnerables: dantas, monos, jaguares y perezosos. Bichos cazados, secuestrados, malheridos, abandonados, traficados y un largo etcétera de agresiones.

La filosofía de El Manantial es sencilla: el estado ideal de cualquier animal silvestre es ese, el estado salvaje. Dicho de otro modo: los animales no son humanos (ay de aquel que intente humanizarlos), pero merecen vivir en libertad tanto como éstos. Con el tiempo, estas ideas y algunas otras mucho más sofisticadas han permeado en la comunidad de Aranjuez, que se ha convertido en una de las mayores defensoras –a su vez– de su comunidad de lapas, en un intercambio milagrosamente justo y productivo.

Todo empezó hace muchos años, cuando una señora de la zona sur le regaló una pareja de lapas. “Eran tres”, cuenta Mainor, “pero una se había electrocutado con un cable”. También fue amor a primera vista, pero éste podría considerarse uno de los flechazos más certeros de la historia. Hoy hay más de 350 aves.



ameliarueda.com

El muñequito

12 de Setiembre, 2015

La estudiante

29 de Agosto, 2015

El solista

22 de Agosto, 2015

La guerrera

15 de Agosto, 2015

El curioso

8 de Agosto, 2015

La hija del predicador

24 de Julio, 2015

El bolero

18 de Julio, 2015

La savia

11 de Julio, 2015

El maestro

27 de Junio, 2015

El resplandor

20 de Junio, 2015

El anfitrión

13 de Junio, 2015

La visionaria

6 de Junio, 2015

El objetivo

30 de Mayo, 2015

La guitarra

23 de Mayo, 2015

La incondicional

16 de Mayo, 2015

El elegido

8 de Mayo, 2015

El adversario

11 de Abril, 2015

El estilista

21 de Marzo, 2015

El futuro

14 de Marzo, 2015

La positiva

7 de Marzo, 2015

El tesoro

28 de Febrero, 2015

La cuentacuentos

21 de Febrero, 2015

El Inextinguible​

Febrero 14, 2015

El Perro​

Febrero 07, 2015

La extraterrestre​

Diciembre 20, 2014

El cabezón​

Diciembre 13, 2014

La joya

Diciembre 6, 2014

El universal​

Noviembre 29, 2014

El entrepreneur

Noviembre 22, 2014

La extraordinaria

Noviembre 15, 2014

El mago

Noviembre 8, 2014

El bichillo

Octubre 25, 2014

Los enamorados​

Octubre 18, 2014

Su Majestad

Octubre 11, 2014

El paladín

Octubre 4, 2014

La amorosa​

Setiembre 27, 2014

El autodidacta

Setiembre 20, 2014

La milagrosa

Setiembre 13, 2014

La bandera​

Setiembre 6, 2014

El jardinero​

Agosto 30, 2014

La diva

Agosto 9, 2014

El chunchón

Julio 26, 2014

El ratón​

Julio 19, 2014

La jefa

Mayo 31, 2014

Supermansito​

Mayo 24, 2014

Los cincuenta

Mayo 17, 2014

La hija

Mayo 10, 2014

​El español

Abril 29, 2014

La rubia

Abril 26, 2014

El alquimista

Abril 19, 2014

El melocotonazo​

Abril 12, 2014

El acelerado

Abril 5, 2014

La Señora Ríos

Marzo 29, 2014

El retocador

Marzo 22, 2014

Desamparados

Marzo 15, 2014

Cafeto en flor

Marzo 8, 2014

La bohemia​

Marzo 1, 2014

La "Popo​"

Febrero 22, 2014

El sociólogo

Febrero 15, 2014

El artista

Febrero 8, 2014

El chico

Enero 18, 2014

El Machaco

Enero 11, 2014

El "cocorioco"

Enero 4, 2014

El alfa

Diciembre 14, 2013

La rosa

Diciembre 7, 2013

El Mercurio

Noviembre 30, 2013

Medio Ambiente

Noviembre 23, 2013

El último capitán

Noviembre 16, 2013

Ovnipresente

Noviembre 9, 2013

Sujeto, sexo y predicado

Noviembre 2, 2013

Guadalajara

Octubre 26, 2013

La mujer que nunca soñó con el asfalto​

Octubre 21, 2013

Between

Octubre 19, 2013

La líder

Octubre 12, 2013

Pumita por la pista

Octubre 5, 2013