Registro Público Christian Marin MÜller

El curioso

Venía con tantas ganas que nació a los 7 meses, y así se quedó: adelantado. Su trabajo científico lo tiene cerca de encontrar un tratamiento contra el cáncer de páncreas, aunque para Christian Marín Müller todo descubrimiento es estimulante, se trate de países o de moléculas

Por María Montero 8 de agosto, 2015

Fotos de GlorianNa Jiménez

Christian Marín Muller siempre supo que iba a ser científico. No sabe cómo lo supo, pero acepta que fue una decisión tomada con algo de anticipación. Era tan joven, que ni siquiera recuerda el día que llegó a donde estaba su mamá y le soltó la noticia: Mami, cuando yo sea grande, quiero curar el cáncer. Su mamá le cuenta que ella solo le preguntó: Pero, ¿usted sabe qué es el cáncer?  Y que él le dijo: No, no sé, pero eso es lo que voy a hacer

Estaba en la escuela el día que agarró un tomo de ingeniería genética, uno de cuyo nombre no puede acordarse, y se lo zampó de un bocado. Era un libro teórico acerca de la industria biotecnológica y la agroindustria genéticamente modificada. “Todo eso me parecía fascinante, y entonces, desde ese momento, supe que quería estudiar biología molecular”. 

El origen de la precocidad de Christian está asociado a uno de los venenos más potentes que existen: el de los libros. Los temas científicos eran sus favoritos, pero él leía todo lo que estuviera a su alcance. La enciclopedia de su casa la repasó letra por letra. Así comenzó su formación, guiado por leyes muy intuitivas, como el orden alfabético, y así siguió, convencido de que no hay área del conocimiento humano que logre aburrirlo. De la a a la z.

Christian oye con los ojos. Concentra su mirada en su interlocutor, una mano apoyada en la barbilla y la otra en su cerveza. Lo fascinante no es lo que escucha, sino la atención que pone. Tiene 35 años y un doctorado en virología molecular y microbiología y, sin embargo, sigue siendo un magnífico estudiante. 

 –¿Eras superinteligente? 

 –Eso dicen, yo no sé. 

–¿Y qué se siente? 

–Siempre me ha gustado la Ciencia, ¿verdad? Soy naturalmente curioso y se me hacía fácil. Si se me hubiera hecho difícil, no me hubiera gustado tanto. Estuvo bien. Lo que siempre me fue difícil fueron los deportes, la actividad física. Terrible para eso. El futbol y esas cosas nunca me interesaron mucho. En la Copa o algo así, a mí me encanta apoyar a Costa Rica por ser Costa Rica, pero si usted me pregunta el nombre de un solo jugador, no tengo ni la más mínima idea. Siempre fui muy flaquito. Vea, vea la foto, vea. 

–¿Y los anteojos, dónde quedaron? 

–Me hice cirugía. Era miope. SUPER miope. Tenía menos ocho, por ahí. Ciego. Ahora ya veo bien. Me operé muy joven, como a los 18. Luego me la hice otra vez para quedar pura vida. 

Hasta la fecha, quizá su mayor deuda sea con los deportes, que nunca practicó, aunque ya ha empezado a saldarla, motivado por las favorables condiciones del trópico húmedo, que le han permitido convertir sus fines de semana en aventuras al aire libre, llueva o truene. 

Su imagen infantil, una mirada lánguida detrás de unos anteojos gigantes, no lo hacían muy proclive a las carreras de relevos ni a las rodillas ensangrentadas. 

Ese tipo de competencias no significaban nada para él. Sin embargo, tampoco lo excluían. “Nunca me sentí como esos nerdos de las películas que les hacen bullying. Sí me acuerdo que siempre estuve medio aburrido en la escuela, pero a los 11 o 12 años me cambiaron de escuela y me dieron chance de escoger las materias que yo quería. Había una clase especial para gente que aprendía distinto, donde había niños con déficit atencional, y estaba yo. Por ejemplo, pasábamos todo el día leyendo un libro interesante”. 

A los 18 años, después de una infancia de viajes permanentes e intermitentes por todo el mundo debido, principalmente, al trabajo de su mamá en la Unesco, Christian se fue a Florida Tech, donde sacó su bachillerato en Biología Molecular. Cuenta que ahí se involucró en muchos proyectos científicos de investigación a largo plazo, y entonces fue cuando descubrió con horror el verdadero significado de la endogamia. 

“Me di cuenta de que muchas ideas muy buenas se quedaban en la universidad. Entonces me fui a sacar una maestría en negocios y emprendedurismo con enfoque en biotecnología a la universidad Case Western, en Ohio”. 

El cuento corto es que a los 22 años y con un capital de $10 mil, Christian fundó su primera empresa de biotecnología. 

“Preparé un plan de negocios y se lo presenté a unos inversionistas”, dice, resumiendo. La empresa empezó a vender un kit para detectar genes que podían ser problemáticos en el cáncer, pero poco a poco fue creciendo la demanda de otros insumos. Al cabo de tres años, ofrecía un catálogo de 750 mil productos de todo el mundo, importados a Estados Unidos desde China, India, Malasia y el mismo territorio estadounidense. 

“Vendíamos desde microscopios hasta guantes”, relata. “Fue una experiencia muy interesante porque aprendí muuuucho de negocios, pero al final no era ciencia. Me gustó por un tiempo y se hizo mucha plata, pero no era lo que quería hacer. Entonces la vendí y me fui para Houston a sacar el Doctorado”. 


Hace año y medio, Christian no vivía en Costa Rica, sino en Houston, Texas, pues continuaba su trabajo como investigador en el laboratorio de donde se graduó, en Baylor College of Medicine, una de las escuelas de medicina más prestigiosas, importantes y selectivas de Estados Unidos. Fue entonces cuando saltó la noticia: Christian había obtenido una patente para desarrollar una vacuna como tratamiento contra el cáncer de páncreas. No para prevenirlo, sino para atacarlo una vez que aparece.

Este hijo de madre gringa y padre tico, que hasta entonces había pasado silenciosamente por su país de nacimiento, Costa Rica, se convirtió en noticia internacional. 

“Me encantaba la idea de usar un virus para curar el cáncer. Trabajé con virus del sida y con herpes, buscando una forma de utilizarlos para matar el cáncer de páncreas. Fue en esa época que un equipo de investigadores descubrió un nuevo tipo de moléculas, llamadas Micro ARN, y que ahora sabemos que controlan prácticamente todo en el cuerpo, incluido el cáncer. En el laboratorio descubrimos que una de estas moléculas, en particular, está a niveles altísimos en todas las células normales del cuerpo, pero que en los tumores desaparece casi por completo, y nos dimos cuenta de que entre más bajo sea el nivel de esta molécula, más agresivos son los tumores”. 

En el 2013, después de un largo viaje por Asia –que aprovechó para ver a sus papás, que actualmente viven en Vietnam–, Christian pasó por Costa Rica a visitar a la otra parte de su familia. Estando aquí, unos inversionistas le hicieron una oferta que no pudo rechazar: ¿Por qué no se viene a hacer eso aquí, en vez de hacerlo allá? 

“Bueno”, dijo Christian, con su modito tranquilo. “Vamos a ver si se puede”. 

–Ahora que sos grande, ¿la curiosidad continúa? 

–¡Ah sí! Yo no creo que la vida sea aburrida, además, siempre estoy metido en un montón de cosas. Ciencias, negocios, lecturas. Me encanta leer biografías para saber cómo las personas llegaron a ser lo que son. Mi novia es escritora de guiones de películas y ahorita estamos escribiendo juntos un guion. Estoy colaborando con un montón de gente en diferentes proyectos de Ciencia. Siempre me salgo de la rutina. Por ejemplo, en mi empresa no hay hora de entrada ni hora de salida. Se trata de cumplir con lo que hay que cumplir, pero cuando usted quiera. Me gusta tener flexibilidad. 

–¿Y con relación al trabajo científico? 

–Yo tengo el mejor trabajo del mundo ahorita, porque estoy haciendo exactamente lo que quiero hacer, en la forma más interesante posible, sin tener que hacer lo que otra gente dice, simplemente lo que yo quiera hacer. 

–¿Y eso hasta cuándo va a ser sostenible? 

–Esperemos que para siempre. En menos de dos años y medio, tenemos que hacer lo que es la aplicación para ensayos en seres humanos, que ya es la fase clínica. Es muy complejo. De cada 10 mil moléculas o compuestos que se descubren que tienen alguna facultad contra el cáncer, 200 llegan al punto en el que estamos ahora. Y después de esos 200, 5 llegan a la etapa clínica. Y de esos 5, uno llega a ser un medicamento que se vende en una farmacia. Es un proceso muy largo. Yo ya llevo 8 años en esto y todavía nos falta el doble. 

–Parece un proyecto para toda la vida. 

–Es un proyecto de toda la vida. 

–¿Y no te importa? 

“No, diay, porque cuando funcione, se van a salvar miles de personas”. 

Pocas cosas le interesan tanto a Christian Marín como viajar, y eso no es poco, tratándose de alguien que se interesa por todo. “No solamente conocer un país, sino el acto de viajar”, afirma. “Me encanta viajar más que ninguna otra cosa”. 

Hace dos años, se tomó 6 meses y todos sus ahorros para conocer Asia. Cruzó 17 países. En algunos estuvo dos días y en otros, dos meses, como en India. “Le di la vuelta entera, en bus, en tren, en avión, como fuera más fácil”. Ahí lo sorprendió el Kumbh Mela, la fiesta religiosa más grande del mundo, que ocurre cada 12 años en la confluencia de los ríos Ganges y Yamuna, al norte del país, en la ciudad de Allahabad, pero como a Christian siempre le toca el lado bueno de las cosas, no solo coincidió con el festival, sino que le tocó su versión extralarge: la edición especial del Kumbh Mela, la que solo sucede cada 144 años. 

“El festival dura un mes y llegan 50 millones de personas de todo India. Fue increíble. Es una experiencia espiritual. Solo la energía de tener tanta gente alrededor es algo fantástico”. 

“Hicimos algo similar en Myanmar”, continúa. “Hay una piedra que se llama La Piedra Dorada, que está balanceada a la orilla de una montaña y parece que se va a caer al precipicio. Lo que la gente cree es que está suspendida por un pelo del Buda. Este es como el viaje que todos los burmeses hacen al menos una vez en la vida”. 

–¿Y por qué es un viaje tan complicado? 

–Hay que subir a la punta de la montaña, y si uno lo hace caminando, puede durar 4 días. La otra forma de hacerlo es en unos buses recortados como un pick up. Normalmente cabrían 20 personas, pero meten 100, así que uno va agarrado, colgando. Se sube la montaña por una calle que tiene guindo a ambos lados y es tan empinada que el bus tiene que agarrarla a full velocidad. Suben como locos y las llantas se van por la orilla y uno cree que se va a ir al guindo… 

“Yo pregunté: ¿Alguna vez se caen? Ah sí, me dijeron. Se cae por lo menos uno al mes y se muere todo mundo. Ellos creen en la reencarnación, entonces no les importa. Si se mueren haciendo este viaje espiritual, reencarnan en una mejor vida”. 

–¿Y vos cómo llegaste? 

–¡Muerto del susto! 

–No, quiero decir, ¿de qué forma? 

–¡Ah, en el bus! Pero valió la pena completamente. Fue una de las cosas más hermosas que he visto. Vieras las fotos. Uno está más alto que las nubes. Se levanta en la mañana y lo que ve son las nubes por debajo. En la punta hay un templo budista. Lo que hacen los visitantes es pegar pedacitos de oro en la roca y pedir un deseo. Es una cosa que nadie ve, y más en Myanmar, que ha tenido las puertas cerradas durante 50 años. Ahorita se están abriendo las puertas para que la gente vaya a visitar. Fue hermoso. 

En Inle Lake, un lago en una comunidad de pescadores artesanales de larga tradición, Christian y su novia, Amanda Toye, se fotografiaron con las famosas mujeres de cuello largo o cuello de jirafa. 

“Nos explicaron cómo funciona. El collar es pesadísimo, y no es que el cuello se alarga, es que les hunde los hombros. Si se lo quitan, tienen que amarrarse un paño para protegerse, porque sí se les cae la cabeza. El músculo queda muy delgado y ya no puede sostener tanto peso”. 

–¿Cómo hiciste para detener ese viaje? 

–¡Porque ya no me quedaba plata! Eso fue lo que me detuvo. 

Christian está convencido de que el de páncreas es el peor cáncer que existe: no tiene síntomas, casi siempre se detecta cuando está muy avanzado y las tasas de mortalidad son espeluznantes porque, además, es muy resistente a la quimioterapia. 

“Todos los años se diagnostican unos 300 mil nuevos casos de cáncer de páncreas. De estos, casi el 80% muere ese mismo año. Una de las pocas armas que tenemos es la quimioterapia, que básicamente es envenenar todo el cuerpo y esperar que el cáncer se muera ante que el paciente. En los últimos 40 años no hemos podido mejorar el pronóstico de vida de estos pacientes. Es hora de cambiar eso”. 

–¿Realmente es el peor? 

–Sí. Es el peor. Menos del 5% de la gente llega a vivir 5 años o más. Son 300 mil personas al año, mundialmente. Son pocos, pero imagínese que a pesar de que sean tan pocos, es la cuarta causa de muerte de cáncer en el mundo, porque se mueren todos. Y no es que un cáncer sea bueno: todos son malos y terribles. 

“La forma en que nosotros empezamos a hacer esto fue revisando tumores de pacientes que estaban en mejor condición que pacientes que estaban muy mal. Comparamos cuál es la diferencia entre un tumor de alguien que está curable y alguien que le quedan dos semanas de vida, hicimos esa comparación y buscamos cosas distintas en cada tipo de enfermedad, y ahí fue donde descubrimos esta molécula. Detiene por completo el crecimiento del cáncer y la metástasis”. 

“Si uno le da a alguien quimioterapia, se muere el 10% o menos de las células cancerígenas, pero si uno le da a alguien la inyección de esta molécula, y después le da quimioterapia, se mueren casi todas”. 

–¿Cómo es un descubrimiento científico, cómo sucede? 

–El dicho que dice que la suerte favorece a la mente preparada es sumamente cierto. Ha habido momentos así, de revelación, pero en realidad son muchos. 

“Uno de los que recuerdo muy bien fue así: había estado tratando de descifrar cuál era el mecanismo a través del cual la molécula funcionaba, y entonces llevaba días y días investigando y haciendo experimentos y leyendo lo que podía. Y después, un día estaba viendo tele y de repente me cayó la idea: ¡Ah, debe ser esto! Y al día siguiente fui al laboratorio, diseñé un experimento para probar esa idea y resultó que era correcta, y entonces ya empezamos a descifrar cuál era la fórmula en que la molécula paraba el cáncer”. 


Podría ser en diciembre o podría ser hasta dentro de dos años y medio, pero lo cierto es que Christian es el más interesado en llegar a conclusiones contundentes sobre su tratamiento, ojalá cuanto antes, para poder empezar las pruebas con seres humanos. 

Mientras tanto, hizo otras cosas imposibles. 

Por ejemplo, superó sin enloquecer toda la trama burocrática estatal que le impedía hacer investigación científica de alto nivel, y consiguió el dinero y los contactos necesarios para salirse con la suya.

En cuestión de año y medio, Christian Marín logró diseñar y construir un laboratorio científico de primer mundo, con capacidad para 300 ratones atímicos, el primero de su tipo en la región. “También tuvimos que conseguir unos fondos del Micit para poder certificarlo internacionalmente, para que todo lo que hagamos ahí sea válido y considerado por el mundo como algo correcto”, explica. “Ahora, todos los científicos del país tienen acceso a ese cuarto de animales donde pueden hacer experimentos que antes no se podían hacer en el país. Lo construimos dentro de un laboratorio público, el Cenibiot. Hay científicos en el país que están haciendo cosas increíbles pero no tienen el mecanismo para terminar sus estudios, así que muchos se van del país o mandan a investigar sus cosas afuera. La idea es que ahora gente de afuera diga: Ah, mirá, en Costa Rica se puede hacer. Vamos a hacerlo allá”. 

Hace 35 años, el 4 de junio de 1980 para ser exactos, Katherine Muller-Marin fue a hacerse un chequeo de rutina a Puntarenas –su médico de entonces se encontraba en esa provincia– y, aunque todavía le faltaban dos meses para su primer parto, a Christian le dio por nacer. 

El hospital Monseñor Sanabria le dio una bienvenida que más pareció una despedida: inmediatamente, ordenó el traslado de la criatura a la capital. Los pronósticos eran muy reservados. Era, como él mismo se describe, “chiquititito”. 

Ese primer viaje de su vida, Christian lo hizo en ambulancia. Durante el trayecto, su corazón se detuvo tres veces, y las tres veces fue reanimado por la respiración boca a boca que le dio Roberto Marín Sojo, quien no solo era su propio papá sino, para mayor fortuna, también cardiólogo. 

“Dice él que me estaba cargando –cuenta que cabía en la palma de su mano– y llegó otro médico del hospital y le dijo: ¡Ay, mirá, un prematurito…! ¡No, ese se va a morir! Y que mi papá le dijo: Es mi hijo. Y el mae le respondió: ¡Ah no no! ¡Llevémoslo! ¡Llevémoslo rápido a la ambulancia!” 

–¿Y por qué será que naciste así, tan apurado? 

–A mi mamá le habían dicho que ella no podía tener hijos, así que fue como un milagro que yo naciera. Después nacieron mis hermanos: también es milagro, ¿verdad? Porque no se esperaba. 

“Los primeros 4 años de la vida los pasé de hospital en hospital, por el asma, problemas de pulmones, alergias…”  

–¿Tres paros cardiacos? ¡Increíble! 

–¡Esa historia la he escuchado como 500 mil veces! 

–Me imagino que tampoco te aburre oírla, cuando él la cuenta. 

–No. Como sé que tiene un final feliz, entonces todo bien. 

"Somos una familia unida", explica Christian. "Erick es el menor, ahorita está en Washington y trabaja para el BID, pero está empezando así que no sé exactamente qué hace. Él estudió ciencias políticas. Mi otro hermano, Daniel, es actor en Hollywood. Hace la voz de Burger King. Va a salir en una película de Esteban Ramírez que se llama Presos. Los tres estudiamos en Estados Unidos".



ameliarueda.com

El muñequito

12 de Setiembre, 2015

La estudiante

29 de Agosto, 2015

El solista

22 de Agosto, 2015

La guerrera

15 de Agosto, 2015

El curioso

8 de Agosto, 2015

La hija del predicador

24 de Julio, 2015

El bolero

18 de Julio, 2015

La savia

11 de Julio, 2015

El maestro

27 de Junio, 2015

El resplandor

20 de Junio, 2015

El anfitrión

13 de Junio, 2015

La visionaria

6 de Junio, 2015

El objetivo

30 de Mayo, 2015

La guitarra

23 de Mayo, 2015

La incondicional

16 de Mayo, 2015

El elegido

8 de Mayo, 2015

El adversario

11 de Abril, 2015

El estilista

21 de Marzo, 2015

El futuro

14 de Marzo, 2015

La positiva

7 de Marzo, 2015

El tesoro

28 de Febrero, 2015

La cuentacuentos

21 de Febrero, 2015

El Inextinguible​

Febrero 14, 2015

El Perro​

Febrero 07, 2015

La extraterrestre​

Diciembre 20, 2014

El cabezón​

Diciembre 13, 2014

La joya

Diciembre 6, 2014

El universal​

Noviembre 29, 2014

El entrepreneur

Noviembre 22, 2014

La extraordinaria

Noviembre 15, 2014

El mago

Noviembre 8, 2014

El bichillo

Octubre 25, 2014

Los enamorados​

Octubre 18, 2014

Su Majestad

Octubre 11, 2014

El paladín

Octubre 4, 2014

La amorosa​

Setiembre 27, 2014

El autodidacta

Setiembre 20, 2014

La milagrosa

Setiembre 13, 2014

La bandera​

Setiembre 6, 2014

El jardinero​

Agosto 30, 2014

La diva

Agosto 9, 2014

El chunchón

Julio 26, 2014

El ratón​

Julio 19, 2014

La jefa

Mayo 31, 2014

Supermansito​

Mayo 24, 2014

Los cincuenta

Mayo 17, 2014

La hija

Mayo 10, 2014

​El español

Abril 29, 2014

La rubia

Abril 26, 2014

El alquimista

Abril 19, 2014

El melocotonazo​

Abril 12, 2014

El acelerado

Abril 5, 2014

La Señora Ríos

Marzo 29, 2014

El retocador

Marzo 22, 2014

Desamparados

Marzo 15, 2014

Cafeto en flor

Marzo 8, 2014

La bohemia​

Marzo 1, 2014

La "Popo​"

Febrero 22, 2014

El sociólogo

Febrero 15, 2014

El artista

Febrero 8, 2014

El chico

Enero 18, 2014

El Machaco

Enero 11, 2014

El "cocorioco"

Enero 4, 2014

El alfa

Diciembre 14, 2013

La rosa

Diciembre 7, 2013

El Mercurio

Noviembre 30, 2013

Medio Ambiente

Noviembre 23, 2013

El último capitán

Noviembre 16, 2013

Ovnipresente

Noviembre 9, 2013

Sujeto, sexo y predicado

Noviembre 2, 2013

Guadalajara

Octubre 26, 2013

La mujer que nunca soñó con el asfalto​

Octubre 21, 2013

Between

Octubre 19, 2013

La líder

Octubre 12, 2013

Pumita por la pista

Octubre 5, 2013